La arcilla se originó hace millones de años durante la Glaciación. Las grandes rocas de los glaciares se fueron erosionando con la influencia de los elementos, como el viento y el agua, hasta convertirse en partículas finas. La arcilla lleva miles de años utilizándose para el cuidado de la piel y es uno de los productos menos agresivos procedente de la naturaleza. Y con razón, son muchísimos los beneficios que obtiene la piel de este ingrediente mineral tan natural.

La arcilla blanca es el mineral de arcilla con textura más fina y proporciona un cuidado de la piel muy suave. Está especialmente indicada para las pieles secas y sensibles. Además, en la composición del maquillaje, es un ingrediente ligero y natural con un efecto de factor de protección solar.

La arcilla blanca está presente en la fórmula de: