En la droguería existen desodorantes en los que pone que contienen un 0% de sales de aluminio. Estas sales nocivas se añaden al producto para evitar olores desagradables y cerrar los canales del sudor. Según las autoridades europeas de seguridad alimentaria la exposición semanal a este aditivo no puede superar 1 miligramo por kilo de peso corporal.

Las personas que utilizan un desodorante con aluminio cada día superan este límite con creces. El aluminio y las sales de aluminio están bajo sospecha de aumentar el riesgo de padecer alzhéimer o leucemia.

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