Las siliconas son reconocibles por las terminaciones “-con(a)” o “-xan(o)”. No hay ninguna otra sustancia que haya recibido tan mala prensa como las siliconas. Generalmente, se las relaciona como uno de los ingredientes de los champús. Las siliconas dejan una película brillante sobre el cabello que rellena los puntos frágiles y aporta una sensación sedosa. De esta manera, a primera vista el cabello tiene un aspecto más voluminoso, liso y sano, pero sin un efecto protector.

Además del cabello, las siliconas y los aceites de silicona se emplean en cremas y barras de labios. En estos productos, esta sustancia artificial sirve para eliminar visualmente pequeñas arrugas y para dar una sensación agradable sobre la piel.

Pero la silicona no solo es perjudicial para la piel, sino que también es dañina para el medio ambiente: cuando se elimina el maquillaje, esta sustancia de difícil descomposición puede acabar en la naturaleza a través del desagüe. Los principales perjudicados son los seres marinos, ya que las siliconas se acumulan en su organismo. Sus posibles repercusiones aún no están del todo claras.

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